Carnadas para pejerrey

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Carnadas para pejerrey

En toda pesca, la carnada es el insumo vital pues es lo que toma contacto directo con el pez. Su correcta presentación, su frescura y recambio en el momento adecuado, son factores clave para motivar los piques de nuestros acuáticos amigos, los peces.

Carnadas para pejerrey

Por eso vamos a hacer un breve repaso de los cebos más rendidores para pesar la especie que reina en el invierno: el pejerrey. Cabe destacar que hablaremos de los pejerreyes dulceacuícolas, ya que la pesca de pejerreyes de mar da para otro artículo aparte.

  • Mojarras: son la clave en casi todas las pescas. Es importante que sean del tamaño acorde a la boca del pez a tentar: no es lo mismo un pejerrey del Salado que tiene boca pequeña que uno del Río de la Plata, bocón y tragón. La mojarra debe encarnarse en un anzuelo que la contenga desde la base de la cola hasta sacar su lanceta debajo del opérculo, es decir, tratemos de no poner una mojarra exageradamente grande en un anzuelo muy pequeño. Sí podemos sumar mojarras en un anzuelo grande, pasando la primera de cola hacia cabeza, y colgando otra de la cola para que quede viva y le de movilidad al cebo. La mojarra también puede combinarse con filet de dientudo o lombriz, siendo en el primer caso conveniente encarnar la mojarra primero y rematar con el filet, mientras que en el segundo caso, enhebrar o encarnar en modo “pulpito” dos o tres lombrices primero y al final colgar una mojarra (o filet). Para mantenerlas vivas, es bueno contar con un aireador o un balde renovador de agua.
  • Filet: puede ser de dientudo, mojarra, sardina o del propio pejerrey. La experiencia irá diciéndole al pescador qué va mejor en cada ámbito. Como norma general, los haremos bien devastados con un cuchillo filetero, dejando piel y un milímetro de carne nomás, de modo tal que quede bien finito y pueda “flamear” cual banderita con el movimiento del agua. Un buen tip es colorearlos con colorante de repostería (puede ser verde, rojo, naranja, azul o amarillo), atractivo que a veces marca la diferencia. Dentro de éste ítem, a veces es interesante colorear solo cierta parte del filet, dejando la otra mitad con el color original del mismo. Esto lo deja como una banderita de dos colores, donde el máximo brillo (correspondiente a la zona ventral del pez fileteado) debemos dejarlo sin colorear, mientras que la zona del lomo, más carnosa, la podemos pintar a gusto.
  • Gusanitos: Los gusanos de mosca o asticot, son ideales para pejes pequeños como los junqueritos que logramos a orillas de los juncos en el Guazú, pegaditos a los muelles. También funcionan muy bien para los juveniles de pejerrey en todo el ámbito del AMBA, desde Quilmes a Tigre. A veces, solo a veces, sorprenden dándonos piezas mayores, pero pero lo general son ideales para flechas que rara vez dan la medida. Se encarnan de manera individual o enhebrando uno en la pata del pequeño anzuelo a usar, y dos pinchados de una sola pasada por un extremo, para que se queden moviendo en el agua.
  • Panzuditos: Son muy efectivos en muelles como los de Ensenada y Punta Lara, o también en el Pejerrey Club de Quilmes. Enhebrando uno en la pata del anzuelo y pinchando dos o tres sin matarlos, desde la cola, resultan un atractivo irresistible para el peje a flote. Al lanzar de fondo, es probable que se desprendan porque no son muy resistentes.
  • Camarones de agua dulce: llevar un copo de malla fina para lograr algunos camarones de agua dulce en el Salado o algunas lagunas bonaerenses, pasándolos por las barranquitas costeras, nos dará un cebo muy apreciado por el pejerrey, que podemos conservar idealmente en seco en un envase de telgopor, con harina de maíz, para facilitar su manipulación. Enhebrar dos o tres camaroncitos, tirar suavecito para que no se desprendan y revisar todas las carnadas ante una clavada, son los consejos a seguir usando este cebo que se desprende muy fácilmente.
  • Lombriz: la tubifex para pejerreyes muy pequeños, o las coloradas o barreras para pejes mayores, son cebos que uno nunca debe dejar de probar. A veces en algunas lagunas marcan diferencias. La contra es que también tientan a otras especies como dientudos, mojarras y descarnadores varios que nos harán clavar muchas veces en falso. Pero la carnada universal, también es aconsejable para el pejerrey. Conservarlas en una buena lombricera de cintura es clave, especialmente para pescas de caminatas como las de Paraná Guazú o la de ríos y arroyos bonaerenses, donde tenemos que llevarnos todo encima.
  • Isocas: Un cebo que encuentra casi un uso exclusivo en la pesca en el Guazú. Se trata de una oruga blanca, a la que hay que cortar y drenar cierta parte barrosa de la cola, tras lo cual encarnamos todo lo blanco en el anzuelo. A veces, marca diferencias muy notables con respecto a otros cebos.

Carnadas para pejerrey

¿Sobraron mojarras?: en estos tiempos donde la economía invita a no desperdiciar carnadas, si nos quedaron mojarras tras una salida de pesca conviene matarlas echándolas a un bowl con sal gruesa y azúcar, revolver bien y luego poner en un colador para que vayas drenando líquido. Las dejamos allí 24 hs y luego las enjuagamos brevemente y secamos sobre un papel absorbente preferentemente oreándolas para acelerar el proceso. Una vez sequitas, ponemos apenas un poco de sal fina y las conservamos en un frasco con un poquito de harina de maíz para que absorba cualquier excedente líquido, en la parte baja de la heladera. Así quedan listas para otra pesca.

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Por: Wilmar Merino


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